Autora: Alexia Rendón M.
La detección temprana de lesiones premalignas y neoplasias superficiales constituye uno de los principales objetivos de la endoscopia digestiva moderna. Aunque las plataformas de imagen de alta definición y los sistemas de realce digital han transformado la práctica clínica, la cromoendoscopia continúa siendo una herramienta de gran valor para mejorar la caracterización de la mucosa gastrointestinal y optimizar la detección de lesiones sutiles. Mediante la aplicación tópica de colorantes o tintas específicas, esta técnica incrementa el contraste de la superficie epitelial, facilita la delimitación de lesiones y orienta la toma de biopsias o la planificación de procedimientos terapéuticos.
Las principales sociedades científicas, entre ellas la European Society of Gastrointestinal Endoscopy (ESGE) y la American Society for Gastrointestinal Endoscopy (ASGE), reconocen la utilidad de la cromoendoscopia en escenarios clínicos seleccionados, especialmente durante la vigilancia de pacientes con esófago de Barrett, enfermedad inflamatoria intestinal y lesiones escamosas del esófago. La elección del colorante depende del objetivo diagnóstico, las características de la lesión y el segmento del tubo digestivo que será evaluado.
¿Qué es la cromoendoscopia?
La cromoendoscopia consiste en la aplicación endoscópica de sustancias que modifican la apariencia de la mucosa para resaltar alteraciones estructurales o funcionales que podrían pasar inadvertidas con la luz blanca convencional. Dependiendo de su mecanismo de acción, las tintas utilizadas pueden clasificarse en tres grandes grupos:
- Colorantes de contraste, que se acumulan en depresiones o irregularidades superficiales y mejoran la visualización del relieve mucoso.
- Colorantes de absorción o vitales, captados selectivamente por determinados tipos celulares, permitiendo valorar cambios funcionales del epitelio.
- Tintas de marcaje permanente, empleadas para localizar lesiones antes de una resección endoscópica o cirugía.
Aunque el desarrollo de tecnologías como Narrow Band Imaging (NBI), Blue Light Imaging (BLI), Linked Color Imaging (LCI) e i-Scan ha reducido la necesidad de colorantes en algunas indicaciones, la cromoendoscopia continúa siendo una referencia diagnóstica en múltiples situaciones clínicas y, en algunos casos, sigue considerada el estándar de comparación para nuevas tecnologías.
Índigo carmín: el colorante de contraste más utilizado
El índigo carmín es uno de los colorantes más empleados en endoscopia digestiva debido a que no es absorbido por el epitelio. Su mecanismo consiste en depositarse sobre las depresiones, criptas y pliegues de la mucosa, incrementando el contraste entre áreas normales y anormales sin producir modificaciones celulares.
Esta característica permite delimitar con mayor precisión la extensión de pólipos, adenomas y neoplasias superficiales, además de facilitar la clasificación de los patrones de criptas descritos por Kudo durante la colonoscopia con magnificación.
Diversos estudios han demostrado que la cromoendoscopia con índigo carmín mejora la detección de lesiones colorrectales planas y de adenomas diminutos en pacientes con riesgo elevado. Asimismo, se utiliza con frecuencia para definir los márgenes de lesiones antes de realizar una resección mucosa endoscópica (EMR) o una disección submucosa endoscópica (ESD), contribuyendo a una mejor planificación terapéutica.
En el tracto gastrointestinal superior, también resulta útil para delimitar lesiones superficiales gástricas y duodenales, especialmente cuando se combina con endoscopia de alta definición y magnificación.
Azul de metileno: evaluación funcional de la mucosa
A diferencia del índigo carmín, el azul de metileno es un colorante vital que es absorbido selectivamente por células epiteliales con capacidad de transporte activo. Esta propiedad permite identificar áreas de metaplasia intestinal y evaluar alteraciones de la diferenciación celular.
Históricamente, su principal aplicación ha sido la vigilancia del esófago de Barrett, donde facilita la identificación de segmentos con metaplasia intestinal especializada susceptibles de albergar displasia. Sin embargo, estudios posteriores mostraron resultados variables respecto a su superioridad sobre los protocolos sistemáticos de biopsias, motivo por el cual las guías actuales no recomiendan su uso rutinario como sustituto del protocolo de Seattle.
En el estómago, el azul de metileno también ha demostrado utilidad para detectar focos de metaplasia intestinal, especialmente cuando se combina con otras modalidades de imagen avanzada. Su aplicación puede orientar la obtención de biopsias dirigidas y mejorar la caracterización de lesiones premalignas en pacientes con gastritis atrófica extensa.
Lugol: herramienta clave para la detección de neoplasia escamosa esofágica
La solución de Lugol es uno de los colorantes más estudiados en la cromoendoscopia del esófago. Su mecanismo de acción se basa en la afinidad del yodo por el glucógeno presente en las células escamosas normales. Tras la aplicación tópica, el epitelio sano adquiere una coloración marrón oscura, mientras que las áreas con displasia, carcinoma escamoso o inflamación intensa, caracterizadas por una menor concentración de glucógeno, permanecen hipocromáticas o completamente sin teñirse.
Esta diferencia de tinción permite identificar lesiones superficiales que pueden pasar inadvertidas con la endoscopia convencional. Diversos estudios han demostrado que la cromoendoscopia con Lugol incrementa la sensibilidad para detectar neoplasia escamosa temprana del esófago, particularmente en pacientes de alto riesgo, como aquellos con antecedentes de carcinoma de cabeza y cuello o consumo crónico de alcohol y tabaco.
Las guías de la European Society of Gastrointestinal Endoscopy (ESGE) continúan recomendando su utilización en situaciones clínicas específicas, especialmente cuando no se dispone de tecnologías avanzadas de imagen o cuando se requiere delimitar con precisión los márgenes antes de una resección endoscópica.
No obstante, la aplicación de Lugol puede producir molestias retroesternales, irritación mucosa e, infrecuentemente, reacciones alérgicas. Por esta razón, algunos centros neutralizan el exceso de yodo mediante solución de tiosulfato de sodio al finalizar el procedimiento para reducir la irritación química.
Tinta nanquim: el estándar para el marcaje endoscópico
A diferencia de los colorantes diagnósticos, la tinta nanquim (India Ink) no se utiliza para resaltar alteraciones mucosas, sino para realizar un marcaje permanente del tracto gastrointestinal.
Su principal indicación es localizar lesiones antes de procedimientos quirúrgicos o resecciones endoscópicas complejas. Tras la inyección en la submucosa, las partículas de carbón permanecen durante meses o incluso años, permitiendo identificar con precisión el sitio de interés durante intervenciones posteriores.
El tatuaje endoscópico resulta especialmente útil para:
- Pólipos colorrectales de gran tamaño
- Lesiones candidatas a resección quirúrgica
- Tumores pequeños difíciles de localizar intra operatoriamente
- Seguimiento de cicatrices tras resección endoscópica
La técnica requiere una adecuada inyección submucosa para evitar complicaciones como infiltración transmural, inflamación local o tatuajes imprecisos. Aunque la incidencia de eventos adversos es baja, una técnica correcta continúa siendo fundamental para obtener un marcaje seguro y eficaz.
¿Qué colorante elegir según el escenario clínico?
Cada tinta posee propiedades específicas que determinan su aplicación clínica.
El índigo carmín continúa siendo la mejor alternativa cuando el objetivo es resaltar el relieve superficial y delimitar lesiones durante procedimientos terapéuticos.
El azul de metileno mantiene utilidad para la identificación de metaplasia intestinal en casos seleccionados, aunque actualmente suele complementarse con técnicas de imagen digital.
La solución de Lugol conserva un papel fundamental en la evaluación del epitelio escamoso esofágico y en la detección temprana de carcinoma escamoso superficial.
La tinta nanquim constituye el estándar para el marcaje preoperatorio y la localización de lesiones durante cirugía colorrectal o resecciones endoscópicas avanzadas.
La selección del colorante debe individualizarse según el segmento anatómico, la sospecha diagnóstica y el objetivo del procedimiento, integrándose dentro de una estrategia diagnóstica global.
Conclusión
La cromoendoscopia continúa desempeñando un papel relevante dentro de la endoscopia digestiva moderna. Aunque los sistemas de imagen digital han ampliado las posibilidades diagnósticas, las tintas convencionales conservan indicaciones bien establecidas respaldadas por la evidencia científica y las recomendaciones de sociedades internacionales.
El índigo carmín mejora la caracterización morfológica y la delimitación de lesiones superficiales; el azul de metileno aporta información funcional sobre la mucosa y puede orientar la toma de biopsias en situaciones específicas; la solución de Lugol sigue siendo una herramienta de referencia para la detección de neoplasia escamosa esofágica, y la tinta nanquim permanece como el método estándar para el marcaje endoscópico preoperatorio.
La adecuada selección del colorante, junto con el uso racional de las tecnologías de imagen de alta definición, permite optimizar la detección temprana de lesiones, mejorar la planificación terapéutica y favorecer un manejo más preciso de los pacientes con enfermedades digestivas, consolidando a la cromoendoscopia como una técnica vigente dentro de la práctica endoscópica especializada.
Referencias
- Elsevier Gastroenterología y Hepatología – Cromoendoscopia en endoscopia digestiva
- Scielo – Cromoendoscopia: aplicaciones clínicas en endoscopia digestiva
- Scielo México – Cromoendoscopia y tintas diagnósticas en gastroenterología
- Elsevier Gastroenterología y Hepatología – Cromoendoscopia con magnificación
- Scielo – Ablación por radiofrecuencia y cromoendoscopia en esófago de Barrett
- SAPD – Cromoendoscopia convencional vs virtual: evidencia actual

