Autora: Alexia Rendón M.
Importancia clínica del esófago de Barrett
Introducción
El esófago de Barrett (EB) es una entidad premaligna relevante en la práctica gastroenterológica. Su importancia radica en su asociación con el adenocarcinoma esofágico. La identificación y el manejo oportunos representan un punto clave en la prevención del cáncer, especialmente en pacientes con enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) crónica.
En las últimas décadas, el abordaje terapéutico del esófago de Barrett ha evolucionado de manera significativa. La cirugía ha dejado de ser la primera línea en casos tempranos. En su lugar, se han adoptado estrategias endoscópicas menos invasivas, entre las que destaca la ablación por radiofrecuencia (ARF).
Objetivo del artículo
La ARF se ha consolidado como una opción terapéutica eficaz para la erradicación del epitelio metaplásico y displásico. Presenta un perfil de seguridad favorable y resultados clínicos alentadores a mediano y largo plazo. Este artículo revisa los fundamentos fisiopatológicos del esófago de Barrett y su progresión neoplásica. Asimismo, analiza el papel de la ablación por radiofrecuencia como estrategia de prevención del adenocarcinoma esofágico, con base en la evidencia científica disponible y en guías clínicas internacionales.
Esófago de Barrett: definición y fisiopatología
El esófago de Barrett se define como la sustitución del epitelio escamoso normal del esófago distal por epitelio columnar. Este epitelio presenta metaplasia intestinal especializada y se caracteriza por la presencia de células caliciformes. Esta transformación es consecuencia de una agresión crónica al epitelio esofágico. La ERGE es el principal factor de riesgo identificado.
Se estima que aproximadamente 10% de los pacientes sometidos a endoscopia digestiva alta por síntomas crónicos de reflujo presentan esófago de Barrett. La exposición prolongada al ácido gástrico y al contenido biliar induce cambios adaptativos en la mucosa esofágica. Estos cambios favorecen la metaplasia como mecanismo de defensa. Sin embargo, este proceso conlleva un mayor potencial de transformación maligna.
El esófago de Barrett progresa a través de una secuencia bien establecida. Inicia con metaplasia intestinal sin displasia. Posteriormente puede evolucionar a displasia de bajo grado y displasia de alto grado (DAG). Finalmente, puede progresar a adenocarcinoma esofágico. La incidencia anual de adenocarcinoma en pacientes con esófago de Barrett se estima en alrededor de 0.5%. El riesgo aumenta de manera significativa en presencia de displasia, especialmente de alto grado.
Riesgo de progresión y justificación del tratamiento endoscópico
El reconocimiento de la progresión neoplásica del esófago de Barrett ha impulsado el desarrollo de estrategias terapéuticas dirigidas a interrumpir esta secuencia. El objetivo es actuar antes de la aparición del cáncer invasivo. Tradicionalmente, los pacientes con displasia de alto grado o adenocarcinoma incipiente eran tratados mediante esofagectomía. Este procedimiento fue considerado el estándar de oro durante muchos años.
No obstante, la cirugía esofágica se asocia con una morbimortalidad considerable. La mortalidad perioperatoria se sitúa entre 3% y 5%. Las complicaciones mayores pueden afectar hasta 40%–50% de los pacientes. A esto se suma un impacto significativo en la función esofágica y en la calidad de vida posterior al procedimiento.
En contraste, diversos estudios han demostrado que, en pacientes con neoplasia incipiente, la afectación ganglionar es poco frecuente. Se reporta 0% en casos de displasia de alto grado y aproximadamente 2% en cáncer intramucoso. Este hallazgo ha sustentado el desarrollo y la aceptación de terapias endoscópicas. Estas se consideran una alternativa segura y eficaz al tratamiento quirúrgico en etapas tempranas.
Fundamentos de la ablación por radiofrecuencia
La ablación por radiofrecuencia endoscópica es una técnica que emplea energía térmica controlada. Su objetivo es destruir de manera uniforme la capa superficial de la mucosa esofágica. En esta capa se localiza el epitelio metaplásico característico del esófago de Barrett. El procedimiento se realiza mediante dispositivos diseñados para la aplicación circunferencial o focal de radiofrecuencia. Esto permite una ablación precisa y reproducible.
Tras la ablación del tejido anormal, la mucosa esofágica se regenera a partir de células progenitoras. El resultado es un epitelio escamoso neoformado, siempre que el control del reflujo gastroesofágico sea adecuado. De esta manera, la ARF no solo elimina el tejido con potencial maligno. También contribuye a reducir el riesgo de progresión a adenocarcinoma.
La técnica puede combinarse con resección endoscópica de mucosa cuando existen lesiones visibles o nodulares. Esto permite una evaluación histológica precisa y un tratamiento dirigido de las áreas con mayor riesgo.
Referencias:
- Mayo Clinic (Gastroenterología) – Esófago de Barrett: diagnóstico y tratamiento
- NCBI – PubMed – Radiofrequency ablation for Barrett’s esophagus: clinical outcomes
- Revista Médica de Chile – Ablación por radiofrecuencia en esófago de Barrett: evidencia clínica
- Gastrointestinal Endoscopy (Official Journal of the ASGE) – Radiofrequency ablation in Barrett’s esophagus: outcomes and safety
- Elsevier (Revista Endoscopia) – Radiofrecuencia en esófago de Barrett: revisión de la literatura

