Introducción
La colocación del balón intragástrico se ha consolidado en los últimos años como un procedimiento mínimamente invasivo, seguro y eficaz para el tratamiento de la obesidad. Este dispositivo, confeccionado con silicona médica de alta resistencia, se introduce en el estómago a través de un endoscopio. Posteriormente, el equipo médico lo llena con solución salina, generando así una sensación de saciedad que contribuye a reducir la ingesta alimentaria y, en consecuencia, facilita la pérdida de peso.
A diferencia de las cirugías bariátricas, el balón intragástrico no requiere incisiones. Además, es un procedimiento ambulatorio de corta duración y el médico puede retirarlo después de algunos meses. No obstante, para garantizar el éxito del procedimiento, resulta fundamental disponer de un conjunto de instrumentos específicos y un equipo médico entrenado. Por lo tanto, este artículo revisa de manera detallada los instrumentos esenciales que el equipo médico utiliza tanto para la colocación como para la retirada del balón intragástrico, así como las consideraciones clínicas que acompañan su uso.
El balón intragástrico: características y función
El balón intragástrico Lex–Bal, fabricado en caucho de silicona biocompatible, el equipo médico lo introduce vacío a través de la boca con el apoyo de un endoscopio. Una vez en el estómago, los especialistas lo llenan con una solución fisiológica de entre 400 y 800 cm³, dependiendo de las características del paciente.
Mecanismo de acción
La presencia del balón ocupa parte del espacio gástrico. En consecuencia, produce sensación temprana de saciedad. Esto ayuda a limitar la cantidad de alimento ingerido y, por lo tanto, favorece la pérdida de peso en pacientes con obesidad, especialmente en aquellos en los que la dieta y el ejercicio no han sido suficientes.
Tiempo de permanencia
El médico debe retirar el balón al cabo de 6 a 12 meses. Sin embargo, en caso de que el especialista lo considere pertinente, puede colocar un nuevo dispositivo tras la extracción.
Instrumentos necesarios para la colocación
Para realizar la colocación del balón intragástrico, el equipo médico requiere un conjunto específico de insumos que garantizan la seguridad y eficacia del procedimiento:
Endoscopio
El endoscopio flexible es la herramienta fundamental. En primer lugar, permite la visualización en tiempo real del tracto digestivo superior, desde el esófago hasta el estómago. Además, asegura la correcta colocación del balón. Gracias a su cámara de alta resolución, el médico puede identificar posibles lesiones gástricas y confirmar que no existan contraindicaciones antes de continuar.
Balón intragástrico
El dispositivo de silicona médica, el equipo lo introduce vacío. Su diseño esférico y superficie lisa reducen el riesgo de úlceras o perforaciones. Además, algunos modelos incluyen un marcador radiopaco que facilita su localización en estudios de imagen.
Solución salina estéril
Los especialistas llenan el balón con suero fisiológico, lo que le otorga volumen y resistencia en el interior del estómago. Por lo general, la cantidad varía entre 400 y 800 ml, de acuerdo con la anatomía y necesidades del paciente.
Azul de metileno
El equipo médico añade este colorante a la solución salina. Su función es permitir la detección temprana de fugas: si el balón pierde líquido, la orina del paciente se tornará azulada o verdosa. En consecuencia, esto constituye una señal de alerta para la atención médica inmediata.
Sedación o anestesia
El equipo anestesiológico realiza el procedimiento bajo sedación consciente o anestesia general ligera. De esta manera, garantiza que el paciente no experimente dolor ni incomodidad durante la inserción del balón.
Material de soporte para endoscopia
Este conjunto incluye lubricantes, guías y accesorios que facilitan la manipulación del endoscopio. Asimismo, favorecen el paso seguro del balón hacia el estómago.
Instrumentos necesarios para la retirada
La extracción del balón intragástrico también requiere instrumental especializado. El equipo médico realiza este procedimiento endoscópico una vez transcurrido el tiempo de permanencia recomendado:
Aguja, aspirador o punzón
El especialista utiliza este instrumento para pinchar el balón o aspirar el líquido de su interior. Por lo tanto, esto permite desinflar el dispositivo y evitar lesiones durante la extracción.
Pinza de cuerpo extraño
Tras desinflar el balón, el médico utiliza esta pinza especial para sujetarlo de manera firme. En consecuencia, facilita su retiro a través del esófago.
Endoscopio
Al igual que en la colocación, el equipo médico emplea el endoscopio para visualizar el procedimiento. Además, lo utiliza para guiar la extracción y descartar complicaciones.
Lubricante
En ciertos casos, los especialistas lo utilizan para favorecer el paso del balón desinflado por la unión gastroesofágica. De esta manera, reducen el riesgo de traumatismos.
Ventajas del procedimiento
El balón intragástrico ofrece múltiples beneficios frente a opciones más invasivas:
Procedimiento ambulatorio
No requiere hospitalización prolongada. Por lo tanto, el paciente puede regresar a casa el mismo día.
Duración corta
El equipo médico completa el procedimiento entre 15 y 30 minutos.
Reversibilidad
El especialista retira el balón con facilidad mediante endoscopia.
Técnica no quirúrgica
Evita los riesgos que el equipo médico asocia a las intervenciones invasivas.
Selección del paciente y criterios de elegibilidad
Candidatos ideales
El médico recomienda el balón intragástrico en pacientes con un IMC entre 30 y 40 que no han tenido éxito con dieta y ejercicio. Además, estos pacientes no deben presentar cirugías previas en estómago o esófago.
Contraindicaciones
El procedimiento no es adecuado para personas con enfermedades gastrointestinales graves, hernias grandes o consumo problemático de alcohol y drogas.
Por lo tanto, la selección cuidadosa del paciente es clave para garantizar buenos resultados y minimizar complicaciones.
Riesgos y posibles complicaciones
Efectos secundarios comunes
Los efectos secundarios más comunes son náuseas, vómito y dolor abdominal en los primeros días. Sin embargo, estos síntomas suelen resolverse espontáneamente.
Complicaciones poco frecuentes
Entre los riesgos poco frecuentes que el equipo médico debe considerar se encuentran:
- Deflación y migración del balón: Puede causar obstrucción intestinal
- Perforación gástrica: Requiere intervención inmediata
- Pancreatitis aguda: Complicación inflamatoria grave
- Úlceras o irritación gástrica: Pueden requerir tratamiento adicional
Estos riesgos, aunque raros, hacen indispensable que un equipo médico capacitado en endoscopia bariátrica realice el procedimiento.
Preparación y cuidados posteriores
Evaluación previa
Previo al procedimiento, el paciente debe someterse a estudios de laboratorio y evaluación clínica completa.
Protocolo dietético post-procedimiento
En los días siguientes a la colocación, el paciente inicia con una dieta líquida. Posteriormente, incorpora alimentos blandos y, finalmente, regresa a una dieta regular.
Factores de éxito a largo plazo
El éxito a largo plazo depende de la adhesión a un estilo de vida saludable. Esto incluye alimentación balanceada, ejercicio regular y seguimiento médico continuo.
Resultados esperados
Pérdida de peso
En promedio, los pacientes logran perder entre un 12% y un 40% del peso corporal en los seis meses posteriores a la colocación del balón.
Mejoras en comorbilidades
Además, el equipo médico observa mejoras significativas en comorbilidades como:
- Diabetes tipo 2
- Hipertensión arterial
- Apnea del sueño
- Dislipidemia
- Enfermedad de hígado graso no alcohólico
Importancia de los instrumentos adecuados
El éxito de la colocación y retiro del balón intragástrico no solo depende de la experiencia del equipo médico. Asimismo, depende de la calidad y disponibilidad de los instrumentos que los especialistas utilizan. Cada elemento, desde el endoscopio hasta la pinza de extracción, cumple un papel crucial en la seguridad y eficacia del procedimiento.
Por lo tanto, contar con equipos especializados y con insumos de alta calidad garantiza mejores resultados. Además, ofrece una experiencia más segura para el paciente.
Conclusiones
El balón intragástrico representa una opción eficaz y mínimamente invasiva para el tratamiento de la obesidad. Sin embargo, el equipo médico debe combinarlo con cambios sostenidos en los hábitos de vida. Su éxito depende de tres pilares fundamentales: una adecuada selección del paciente, un equipo médico experimentado y el uso de instrumentos esenciales que los especialistas diseñan específicamente para este procedimiento.
Cuando los profesionales de la salud integran estos factores, el balón intragástrico se convierte en una herramienta valiosa dentro del abordaje multidisciplinario de la obesidad. En consecuencia, ofrece a los pacientes una oportunidad de perder peso, mejorar su salud y reducir el riesgo de enfermedades graves relacionadas con el exceso de peso.
Referencias:

